domingo, 29 de marzo de 2020

viernes, 6 de marzo de 2020

Nuestra responsabilidad como internautas


El internet y los bulos
Navegar por la web es cada vez más sencillo y los proveedores de servicios de internet nos facilitan el ingreso con sus paquetes atractivos y accesibles a la economía de muchas familias que ahora perciben y asumen como una prioridad la navegación en dispositivos. Muchas familias consideran el internet como parte de los servicios básicos del hogar para fortalecer las herramientas educativas o de entretenimiento.

No es una novedad recibir noticias falsas, fake news o mejor llamados bulos. No es lo más adecuado llamar “noticia”, a un hecho que no es cierto y que más bien afecta los procesos de opinión pública y genera situaciones incongruentes con los hechos reales.

Estos bulos se expanden rápidamente como cuando el humo de una fábrica sube y se pierde en el horizonte. Muchas veces no se logrará encontrar la fuente de estas informaciones que nacen como verdades y tienen un objetivo más allá de comunicar algo. Buscan mover emociones y hacer un impacto en quien las recibe para que las comparta mientras las cree reales.

Llegan a nuestros teléfonos móviles cadenas de mensajes muy atractivas, impactantes, sorprendentes y atemorizantes. El recibir un mensaje sobre cualquier información falsa no depende de nosotros. Puede ser cualquier familiar o amigo que ha caído en la manipulación de grupos inescrupulosos encargados de generar contenidos digitales que engañan a muchos convirtiéndose en promotores de informaciones falsas por el simple desconocimiento y la no verificación de los contenidos.
La proliferación de bulos por canales digitales es tanta que existen sitios web encargados de la búsqueda y aclaración de informaciones que causan polémica o incluso pánico en algunos sectores de la sociedad. Uno de estos es Ecuador Chequea que tiene como desafío “verificar el discurso público y desmentir los contenidos engañosos que bombardean las redes sociales”.

Infoxicación
Y así existen herramientas de curación de contenidos en el mundo digital que nos ayudan a encontrar ideas, mejorar nuestro posicionamiento web, visibilizarnos, aumentar el número de seguidores y sobre todo disminuir la “infoxicación” lo que nos permitirá mejorar la imagen y reputación de nuestra marca a partir de un trabajo estructural en la comunicación con todos los públicos de interés recíproco de nuestra empresa.

Internet, es un “océano” de informaciones donde existen tantas “gotas” que ya no se puede distinguir entre lo falso y lo real. Una investigación publicada el 05 de noviembre de 2019 alertaba sobre los 158 millones de vistas de desinformaciones políticamente relevantes que fueron publicadas en Estados Unidos en época de elecciones, suficiente para alcanzar a todos los votantes registrados.

De acuerdo al informe de la Universidad de Oxford titulado, “Inventario global de la manipulación organizada en redes sociales 2019”, Ecuador consta como uno de los países que usan “tropas cibernéticas de capacidad mínima” que significa que son equipos creados hace muy poco tiempo o que estuvieron activos anteriormente. Afirma también que las estrategias de comunicación más comunes son la desinformación, las denuncias masivas y los troles que son granjas de generación de contenidos donde se activan centenares de cuentas de varias redes sociales organizadas en una estructura cíclica de información.

Dejemos de compartir información NO verificada
Pero no solo los medios de comunicación son los responsables de ejercer la labor periodística de la verificación de la información previo a su compartición. Esta actividad es responsabilidad de cada persona que tenga acceso a un dispositivo web.

Actualmente, todos somos agentes y difusores de información. Recibidos centenares de noticias y bulos a través de las redes sociales. Cada persona tiene una o varias cuentas en Facebook, Twitter, Instagram, YouTube; nos favorecemos de los datos recibidos ya sean de entretenimiento o informativos, pero no nos detenemos a analizar si su contenido es verificado.

Ampliando lo antes comentado, debemos recordar que todos los usuarios digitales tenemos una identificación web que nos localiza, categoriza y segmenta para recibir cierto tipo de información o publicidad, dependiendo de muchos factores como la hora de conexión y el tiempo que hemos estado fuera. Nótese que las notificaciones que le llegan a usted son diferentes a las que le llegan incluso a sus amigos o familiares, más aún a desconocidos que no tienen ningún vínculo social con sus intereses publicados en la web. Nuestros gustos (canciones, películas, libros, destinos de viaje, entre otros) y comportamientos digitales (horario y tiempo de conexión, interacciones, tipo de perfil, entre otros) logran segmentarnos para recibir cierto tipo de informaciones de los perfiles con los que estamos conectados para causar más interés y mantenernos el mayor tiempo posible frente a las pantallas.

Seamos agentes de cambio hacia una cultura de responsabilidad digital
A sabiendas de lo anteriormente expuesto debemos aceptar nuestros roles y responsabilizarnos de todo lo que publiquemos, ya que lo expuesto en una red social pública o privada como el WhatsApp es recibido por todos nuestros contactos quienes asumen que quien lo dice es la fuente primaria y lo adopta rápidamente como una verdad. Cuidemos lo que publicamos a los nuestros y ayudemos cada día con la limpieza de basura digital generada de forma malintencionada para confundir y polemizar temas que favorecen solo a ciertos sectores y no a la sociedad en general.

lunes, 10 de febrero de 2020

Los desafíos digitales de los microempresarios turísticos



Y ahora, ¿dónde dormimos? Es una pregunta muy común cuando viajamos por negocios o placer. Nunca falta en el grupo alguien que tenga su dispositivo móvil con cinco opciones listas para elegir. También tenemos al personaje que sabe llegar sin GPS a cualquier ciudad y encuentra las mejores opciones sin tener que usar su “Nokia 1100”.

En 1996, Expedia se convirtió en una empresa pionera de la distribución digital de servicios para el sector turístico. Abarcando metabuscadores, alquiler de vehículos, alojamientos, viajes, entre otros. Luego se proyectaron más empresas y filiales que en la actualidad cubren alrededor de 70 países y están en crecimiento. La revolución digital, considerada para algunos autores como la tercera revolución industrial, trajo consigo cambios en la cultura de compra y comercialización de productos y servicios, junto con la aplicación de nuevas herramientas al alcance de los internautas.

Esta tendencia en Ecuador se propagó con vehemencia desde 2015 y continúa captando la atención de viajeros  en su mayoría de 23 a 33 años. En nuestro país los referentes de portales web de servicios son Despegar, Latam, Booking.com, TripAdvisor y Atrápalo, de acuerdo a los datos avalados por la Cámara Ecuatoriana de Comercio Electrónico (CECE)[1]. En esta investigación la mayoría de encuestados confirmaron la adquisición de servicios relacionados con viajes donde se destacaron los pasajes aéreos (94%), hoteles (84%) y tiquetes para eventos públicos (81%).

Los proveedores de alojamiento en Ecuador ya notaron esta tendencia de compra y desde 2019 muchas más opciones se han agregado a la oferta existente en las agencias de viajes online (OTA). Este hábito de compra antes estaba dirigido a un mercado de consumidores, mayoritariamente de alto poder adquisitivo debido al uso de tarjetas de crédito para asegurar la estadía; hecho que actualmente es eludible por las nuevas herramientas al alcance de los proveedores de servicios lo que abre el abanico a todos los usuarios para estar en igualdad de condiciones y reservar el servicio que gusten.

Algo curioso es que esta posibilidad existió desde el siglo pasado y mucho antes de la socialización de estos grandes metabuscadores que acercan al huésped directamente con los servicios que se ofrecen, con sus costos, promociones e incluso las opiniones de usuarios que estuvieron anteriormente en el sitio. Las agencias de viajes tenían sus sistemas de integración informáticos con bases de datos de muchos sitios que proveían alojamiento y los ofertaban a sus clientes. De esta manera, era posible establecer las reservaciones a diferentes destinos. Para ello se necesitaba un operador, lo que está siendo eliminado con la aparición de la inteligencia artificial (AI) y la automatización de procesos donde el cliente puede directamente reservar en los alojamientos con la ayuda de un software como las OTA.

En este escenario, los usuarios tienen una gran facilidad al momento de elegir un sitio donde alojarse. Es una ventaja, sin embargo, el cliente también podría conversar directamente con los proveedores del servicio de alojamiento. Es de comprender que hay una intermediación en los servicios y los recursos económicos nacionales se escapan a fondos internacionales a través de las comisiones. Es el convenio que llegan los microempresarios para poder captar este mercado cautivo por empresas que tienen una gran reputación y personal altamente entrenado para conducir las operaciones desde sedes regionales.

Un negocio de alojamiento o de cualquier sector puede generar una gestión digital apoyada con publicidad en redes sociales y la captación de búsquedas orgánicas con base en el posicionamiento web. Una estrategia que genera mejores utilidades a los dueños de locales y visibiliza mejor su marca ante la nueva generación de consumidores que todo lo que quieren obtener por internet.

Estamos en una era de evolución en la adquisición de servicios y no podemos continuar esperando que clientes, usuarios, huéspedes, consumidores, pacientes, accionistas, socios y muchos otros públicos necesitados de lo que ofrecemos nos visiten en nuestro local o lleguen por un referido. Los medios sociales actualmente son parte complementaria de nuestros canales de socialización y se han convertido en una gran ventana de compra. Esto no significa abandonar los métodos convencionales. Se refiere al aprovechamiento de una transición en el uso de las herramientas de comunicación; por tanto, los nuevos canales de comercialización deben funcionar como un añadido a la estrategia comunicativa tradicional de nuestro negocio.

La sociedad aún está en un proceso de aprendizaje donde intenta entrenarse y enfrentar el fenómeno de la infoxicación con la ponderación adecuada de contenidos. Tenemos la responsabilidad de advertir y asesorar con miras a obtener un desarrollo integral de todos nuestros sectores productivos que deben estar a la altura de las nuevas tendencias mundiales para asegurar un crecimiento sostenible en las regiones o ciudades donde operan.




[1] Observatorio de Comercio Electrónico -Comportamiento de Compra por Internet en Ecuador 2017 ©UEES

De lo tradicional al mundo digital


El comercio electrónico ha evolucionado a tal forma en Ecuador que ya es una tendencia adquirir productos y servicios de variada índole. Tuvo un crecimiento del 80% entre 2012 y 2014 como lo señala el primer estudio de comportamiento de compra por internet presentado por la Universidad Espíritu Santo.

No es de extrañarse, debido a fenómenos como el cambio de conducta del consumidor, que ahora se buscan nuevos proveedores de servicios y se priorizan por su agilidad en respuesta ante la demanda; con mayor frecuencia las personas de 16 a 24 años los eligen frente a los tradicionales.

Un artículo avalado por la Universidad de las Américas y la Universidad Metropolitana concluye que Ecuador es el 7mo país en Sudamérica en consumidores digitales. Manabí tiene un 32% de personas con acceso a una computadora y un 29,5% a internet solo superando a Santa Elena, Esmeraldas y Los Ríos de acuerdo a los últimos datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).

Hay servicios de streaming de video provistos por plataformas OTT (over the top) como Netflix, Amazon Prime Video, Apple Store, YouTube, entre otros centenares más que poco se conocen porque son absorbidas por las gigantes. Estas plataformas frente a la televisión de paga tendrán un decrecimiento en suscriptores de 4.3 millones en Europa para 2023; mientras que la IPTV tendrá un crecimiento de 13.1 millones de suscritores y la OTT de 6.6 millones según Dataxis.

El usuario es quien decide si tomar una suscripción de pago como lo ofrece YouTube Premium y Spotify Premium o gratuita y permitir pausas publicitarias entre sus vídeos o canciones que indudablemente son mucho más cortas que las franjas publicitarias de televisión.

Esta evolución del consumidor se refleja también en áreas como los videojuegos donde la compra de consolas ha disminuido. En el último estudio presentado por Headway los videojuegos de celular tienen ganado un 41% de gastos en facturación frente al 30% en las clásicas consolas y el 29% en los Pc.