viernes, 6 de marzo de 2020

Nuestra responsabilidad como internautas


El internet y los bulos
Navegar por la web es cada vez más sencillo y los proveedores de servicios de internet nos facilitan el ingreso con sus paquetes atractivos y accesibles a la economía de muchas familias que ahora perciben y asumen como una prioridad la navegación en dispositivos. Muchas familias consideran el internet como parte de los servicios básicos del hogar para fortalecer las herramientas educativas o de entretenimiento.

No es una novedad recibir noticias falsas, fake news o mejor llamados bulos. No es lo más adecuado llamar “noticia”, a un hecho que no es cierto y que más bien afecta los procesos de opinión pública y genera situaciones incongruentes con los hechos reales.

Estos bulos se expanden rápidamente como cuando el humo de una fábrica sube y se pierde en el horizonte. Muchas veces no se logrará encontrar la fuente de estas informaciones que nacen como verdades y tienen un objetivo más allá de comunicar algo. Buscan mover emociones y hacer un impacto en quien las recibe para que las comparta mientras las cree reales.

Llegan a nuestros teléfonos móviles cadenas de mensajes muy atractivas, impactantes, sorprendentes y atemorizantes. El recibir un mensaje sobre cualquier información falsa no depende de nosotros. Puede ser cualquier familiar o amigo que ha caído en la manipulación de grupos inescrupulosos encargados de generar contenidos digitales que engañan a muchos convirtiéndose en promotores de informaciones falsas por el simple desconocimiento y la no verificación de los contenidos.
La proliferación de bulos por canales digitales es tanta que existen sitios web encargados de la búsqueda y aclaración de informaciones que causan polémica o incluso pánico en algunos sectores de la sociedad. Uno de estos es Ecuador Chequea que tiene como desafío “verificar el discurso público y desmentir los contenidos engañosos que bombardean las redes sociales”.

Infoxicación
Y así existen herramientas de curación de contenidos en el mundo digital que nos ayudan a encontrar ideas, mejorar nuestro posicionamiento web, visibilizarnos, aumentar el número de seguidores y sobre todo disminuir la “infoxicación” lo que nos permitirá mejorar la imagen y reputación de nuestra marca a partir de un trabajo estructural en la comunicación con todos los públicos de interés recíproco de nuestra empresa.

Internet, es un “océano” de informaciones donde existen tantas “gotas” que ya no se puede distinguir entre lo falso y lo real. Una investigación publicada el 05 de noviembre de 2019 alertaba sobre los 158 millones de vistas de desinformaciones políticamente relevantes que fueron publicadas en Estados Unidos en época de elecciones, suficiente para alcanzar a todos los votantes registrados.

De acuerdo al informe de la Universidad de Oxford titulado, “Inventario global de la manipulación organizada en redes sociales 2019”, Ecuador consta como uno de los países que usan “tropas cibernéticas de capacidad mínima” que significa que son equipos creados hace muy poco tiempo o que estuvieron activos anteriormente. Afirma también que las estrategias de comunicación más comunes son la desinformación, las denuncias masivas y los troles que son granjas de generación de contenidos donde se activan centenares de cuentas de varias redes sociales organizadas en una estructura cíclica de información.

Dejemos de compartir información NO verificada
Pero no solo los medios de comunicación son los responsables de ejercer la labor periodística de la verificación de la información previo a su compartición. Esta actividad es responsabilidad de cada persona que tenga acceso a un dispositivo web.

Actualmente, todos somos agentes y difusores de información. Recibidos centenares de noticias y bulos a través de las redes sociales. Cada persona tiene una o varias cuentas en Facebook, Twitter, Instagram, YouTube; nos favorecemos de los datos recibidos ya sean de entretenimiento o informativos, pero no nos detenemos a analizar si su contenido es verificado.

Ampliando lo antes comentado, debemos recordar que todos los usuarios digitales tenemos una identificación web que nos localiza, categoriza y segmenta para recibir cierto tipo de información o publicidad, dependiendo de muchos factores como la hora de conexión y el tiempo que hemos estado fuera. Nótese que las notificaciones que le llegan a usted son diferentes a las que le llegan incluso a sus amigos o familiares, más aún a desconocidos que no tienen ningún vínculo social con sus intereses publicados en la web. Nuestros gustos (canciones, películas, libros, destinos de viaje, entre otros) y comportamientos digitales (horario y tiempo de conexión, interacciones, tipo de perfil, entre otros) logran segmentarnos para recibir cierto tipo de informaciones de los perfiles con los que estamos conectados para causar más interés y mantenernos el mayor tiempo posible frente a las pantallas.

Seamos agentes de cambio hacia una cultura de responsabilidad digital
A sabiendas de lo anteriormente expuesto debemos aceptar nuestros roles y responsabilizarnos de todo lo que publiquemos, ya que lo expuesto en una red social pública o privada como el WhatsApp es recibido por todos nuestros contactos quienes asumen que quien lo dice es la fuente primaria y lo adopta rápidamente como una verdad. Cuidemos lo que publicamos a los nuestros y ayudemos cada día con la limpieza de basura digital generada de forma malintencionada para confundir y polemizar temas que favorecen solo a ciertos sectores y no a la sociedad en general.

No hay comentarios:

Publicar un comentario