El internet y los bulos
Navegar por la web
es cada vez más sencillo y los proveedores de servicios de internet nos
facilitan el ingreso con sus paquetes atractivos y accesibles a la economía de
muchas familias que ahora perciben y asumen como una prioridad la navegación en
dispositivos. Muchas familias consideran el internet como parte de los
servicios básicos del hogar para fortalecer las herramientas educativas o de
entretenimiento.
No es una novedad recibir
noticias falsas, fake news o mejor llamados bulos. No es lo más adecuado llamar
“noticia”, a un hecho que no es cierto y que más bien afecta los procesos de
opinión pública y genera situaciones incongruentes con los hechos reales.
Estos bulos se
expanden rápidamente como cuando el humo de una fábrica sube y se pierde en el
horizonte. Muchas veces no se logrará encontrar la fuente de estas
informaciones que nacen como verdades y tienen un objetivo más allá de
comunicar algo. Buscan mover emociones y hacer un impacto en quien las recibe
para que las comparta mientras las cree reales.
Llegan a nuestros teléfonos
móviles cadenas de mensajes muy atractivas, impactantes, sorprendentes y
atemorizantes. El recibir un mensaje sobre cualquier información falsa no
depende de nosotros. Puede ser cualquier familiar o amigo que ha caído en la
manipulación de grupos inescrupulosos encargados de generar contenidos
digitales que engañan a muchos convirtiéndose en promotores de informaciones
falsas por el simple desconocimiento y la no verificación de los contenidos.
La proliferación
de bulos por canales digitales es tanta que existen sitios web encargados de la
búsqueda y aclaración de informaciones que causan polémica o incluso pánico en
algunos sectores de la sociedad. Uno de estos es Ecuador Chequea que tiene como
desafío “verificar el discurso público y desmentir los contenidos engañosos que
bombardean las redes sociales”.
Infoxicación
Y así existen herramientas
de curación de contenidos en el mundo digital que nos ayudan a encontrar ideas,
mejorar nuestro posicionamiento web, visibilizarnos, aumentar el número de
seguidores y sobre todo disminuir la “infoxicación” lo que nos permitirá
mejorar la imagen y reputación de nuestra marca a partir de un trabajo estructural
en la comunicación con todos los públicos de interés recíproco de nuestra
empresa.
Internet, es un
“océano” de informaciones donde existen tantas “gotas” que ya no se puede
distinguir entre lo falso y lo real. Una investigación publicada el 05 de
noviembre de 2019 alertaba sobre los 158 millones de vistas de desinformaciones
políticamente relevantes que fueron publicadas en Estados Unidos en época de
elecciones, suficiente para alcanzar a todos los votantes registrados.
De acuerdo al
informe de la Universidad de Oxford titulado, “Inventario global de la
manipulación organizada en redes sociales 2019”, Ecuador consta como uno de los
países que usan “tropas cibernéticas de capacidad mínima” que significa que son
equipos creados hace muy poco tiempo o que estuvieron activos anteriormente.
Afirma también que las estrategias de comunicación más comunes son la
desinformación, las denuncias masivas y los troles que son granjas de
generación de contenidos donde se activan centenares de cuentas de varias redes
sociales organizadas en una estructura cíclica de información.
Dejemos
de compartir información NO verificada
Pero no solo los
medios de comunicación son los responsables de ejercer la labor periodística de
la verificación de la información previo a su compartición. Esta actividad es
responsabilidad de cada persona que tenga acceso a un dispositivo web.
Actualmente, todos
somos agentes y difusores de información. Recibidos centenares de noticias y
bulos a través de las redes sociales. Cada persona tiene una o varias cuentas
en Facebook, Twitter, Instagram, YouTube; nos favorecemos de los datos
recibidos ya sean de entretenimiento o informativos, pero no nos detenemos a
analizar si su contenido es verificado.
Ampliando lo antes
comentado, debemos recordar que todos los usuarios digitales tenemos una
identificación web que nos localiza, categoriza y segmenta para recibir cierto
tipo de información o publicidad, dependiendo de muchos factores como la hora
de conexión y el tiempo que hemos estado fuera. Nótese que las notificaciones
que le llegan a usted son diferentes a las que le llegan incluso a sus amigos o
familiares, más aún a desconocidos que no tienen ningún vínculo social con sus
intereses publicados en la web. Nuestros gustos (canciones, películas, libros,
destinos de viaje, entre otros) y comportamientos digitales (horario y tiempo
de conexión, interacciones, tipo de perfil, entre otros) logran segmentarnos
para recibir cierto tipo de informaciones de los perfiles con los que estamos
conectados para causar más interés y mantenernos el mayor tiempo posible frente
a las pantallas.
Seamos
agentes de cambio hacia una cultura de responsabilidad digital
A sabiendas de lo
anteriormente expuesto debemos aceptar nuestros roles y responsabilizarnos de
todo lo que publiquemos, ya que lo expuesto en una red social pública o privada
como el WhatsApp es recibido por todos nuestros contactos quienes asumen que
quien lo dice es la fuente primaria y lo adopta rápidamente como una verdad.
Cuidemos lo que publicamos a los nuestros y ayudemos cada día con la limpieza
de basura digital generada de forma malintencionada para confundir y polemizar
temas que favorecen solo a ciertos sectores y no a la sociedad en general.

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